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GEOLOGIA Y CLIMA
Geológicamente, los terrenos de la zona pertenecen a la cuenca neógena
del Mar Menor, la cual está enclavada sobre un complejo basamento
formado por las Unidades Béticas en sentido estricto. Destaca un
estrecho cordón constituido por areniscas neógenas, en las estribaciones
noroccidentales del término municipal de Pilar de la Horadada, que
forman parte de la Sierra Escalona (alineada en perfecta continuidad con
otras sierras como la de los Villares). A partir de esta elevación se
extiende una superficie moderadamente llana y surcada por una abundante
red de drenaje, la cual le da a la región una gran expresividad
geomorfológica.
La serie
litoestratigráfica abarca, únicamente desde el Mioceno Superior hasta el
Cuaternario Moderno. Pueden establecerse varios tipos de
materiales litológicos superficiales:
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1.- Areniscas
2.- Margas
3.- Limos rojos y costra
caliza (formación de Sucina)
4.- Depósitos
cuaternarios
El clima
es de tipo mediterráneo con tránsito al clima desértico, seco y soleado,
definido básicamente por precipitaciones escasas e irregulares,
acentuada sequía estival, débil nubosidad, elevado número de días
despejados, inviernos muy suaves, verano caluroso, fuerte insolación,
intensa evaporación y acusado déficit hídrico.
La
escasez de precipitaciones, que además se concentran en
primavera y otoño, a menudo con un marcado carácter torrencial,
han favorecido intensos
procesos erosivos en las areniscas y margas dominantes, dando
lugar a encajados barrancos de bello modelado.
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Se
diferencian varios sistemas de drenaje de escorrentía superficial con
origen en Sierra Escalona: Río Nacimiento y Río Seco. Ambos se orientan
en dirección NW-SE por la disposición de los relieves que delimitan sus
cuencas de drenaje. Además se encuentra los sistemas de drenaje
superficial hacia la cuenca del Embalse de La Pedrera.
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La mayoría
de los cauces se encuentran cultivados o han desaparecido por los
allanamientos y desmontes para el cultivo. En la cuenca del río
Nacimiento, las transformaciones agrícolas realizadas a mediados de los
años ochenta, entre Rebate y San Ginés, han alterado la dinámica hídrica
lo que provoca el desvío de escorrentías y la acumulación de sedimentos.
La desorganización de las escorrentías en cabecera implica el arrastre
de gran cantidad de materiales hacia la desembocadura que en episodios
de intensas lluvias se convierten en desastrosos.
Respecto a
la permanencia de agua, solo algunos tramos poseen agua
permanentemente, procede de los excedentes de riego y otras
filtraciones, además de los tramos finales a los que se añaden entradas del
mar.
El resto
de cauces actúan como ramblizos los de primer orden y como ramblas los
de segundo y tercer orden, que sólo llevan agua de evacuación rápida
después de intensas lluvias.
La acción
de impermeabilización de las redes viarias facilitan la escorrentía del
agua, que no sigue un cauce definido hasta la carretera N-332, a partir
de la cual se expande hacia la costa con un flujo laminar.
ver AREAS CON RIESGO DE INUNDACIÓN

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